jueves, 9 de agosto de 2007

3.4.2 Factor Social

Aproximadamente a los doce años de edad, la habilidad para pensar acerca de sí mismo y de las relaciones sociales es muy grande (Selman y Byme 1974: en Sarafíno, E. 1988 ). Durante los años intermedios y finales de la niñez el niño es capaz de inferir los sentimientos, los pensamientos y las intenciones de otras personas con cierta exactitud. Después junto con su continuo crecimiento cognoscitivo, el adolescente logra una mayor conciencia de sus pensamientos y del de los demás. Aunque las habilidades cognoscitivas se expanden durante la adolescencia en algún grado, el egocentrismo los estorba, es decir por la incapacidad para adoptar el rol o el punto de vista de otra persona. Para algunos adolescentes, la transición de la dependencia en la niñez a la auto-regulación independiente está llena de conflictos y tensiones interpersonales, aunque otros cumplen sus tareas con poca tensión.
La mayoría de los adolescentes se llevan muy bien con sus padres y hermanos: participan cada vez más en las decisiones que los afectan particularmente entre las familias de clase media. Estos adolescentes están dispuestos a tomar decisiones importantes con respecto a la elección de una carrera profesional y a las relaciones con sus compañeros por su cuenta o aconsejados por sus padres (Psathas. 1957. En Serafino, 1988). Conforme el adolescente se aleja de su familia comienza a depender más de sus compañeros y de sí mismo.
Los conflictos que surgen a edad temprana en la adolescencia por lo general se deben a cuestiones más bien comunes, como la forma de vestirse. Las relaciones sociales entre hermanos dependen de diversos factores como la edad, el sexo. En la mayoría de las familias, estas relaciones pueden formalizarse cuando los padres asignan obligaciones y roles. El resentimiento por la asignación de tareas puede depender de la manera como se plantean. Los padres pueden reducir el resentimiento al explicar la necesidad de que dichas tareas domesticas sean realizadas y preguntar que se piensa. Las relaciones sociales de los adolescentes incluyen también el pertenecer a grupos mayores, las agrupaciones de adolescentes se constituyen en tomo a intereses, habilidades e ideales comunes.
Algunos adolescentes tienden más que otros a orientarse hacia las actitudes de los adultos ( Schwartz y Merten, 1967 citados en Serafino E, 1988 ) . Los que se inclinan por ellas son formales y participan en las actividades escolares y en los grupos serios. Los que están orientados hacia los compañeros, manifiestan menos interés en los estudios académicos y los grupos formales. Normalmente los adolescentes orientados hacia los compañeros tienen una opinión más negativa de sí mismos que los orientados hacia los adultos.

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